viernes, 25 de junio de 2010
Por qué la Reforma Laboral me deja frío
Y quizá por este motivo es por lo que me siento tan incómodo a la hora de valorar esta reforma. Hoy por hoy no puedo estar contento con lo que se ha aprobado, si bien es cierto que lo que hay es mejor que lo que había y, desde luego, mucho mejor que nada.
A la hora de valorar esta reflexión creo que es de justicia aclarar mi condición de empresario y de firme creyente en el libre mercado. Además, lo he dicho en multitud de ocasiones, creo que España necesita reformas estructurales muy profundas y esta, a mi humilde entender, se queda corta. Si lo que queremos es reducir el paro estructural hay que modificar el sistema productivo, y para eso necesitamos mucho más.
Vayamos por partes.
Si no me traiciona la memoria, llevamos ya dos años hablando de la reforma laboral. Fueron los “agentes sociales” (sindicatos y empresarios) los encargados de trabajar sobre la misma, quedando el Gobierno como supuesto árbitro a la vez que “animador” de la misma. En esos dos años, no se consiguió un acuerdo, y es por esto por lo que el Gobierno, azuzado por la crisis y por “Bruselas” ha tenido que aprobar un texto de reforma que no ha obtenido el respaldo de ninguna fuerza política al margen del PSOE y que ha dejado descontento a prácticamente todos los que hasta ahora han trabajado en la materia. Si este texto ha de regular las relaciones laborales en el futuro y no tiene ningún apoyo social, ¿alguien duda de que deberá ser reformado de nuevo? ¿No corremos el riesgo de encontrarnos al principio del camino?.
Con la legislación vigente hasta ahora, el aumento salarial en España desde el año 97 ha sido del 3%, superior a la inflación. La principal causa de este aumento desproporcionado para un país con una de las menores tasas de productividad de los países industrializados es la rigidez en la aplicación de los convenios colectivos, sobre todo en materia salarial. Esta es una de las mayores críticas que se pueden achacar al texto recién aprobado. Si bien hay medidas que contribuyen a flexibilizar las relaciones trabajador-empresa (movilidad geográfica, reducción de la jornada laboral o modificaciones de las condiciones de trabajo) no hay grandes diferencias con las normas existentes hasta ahora.
En materia de “descuelgue salarial” se introduce la posibilidad de acudir a un mediador o árbitro en caso de que no haya acuerdo con los trabajadores incluso en los casos en los que el convenio no incluía esta posibilidad. En este sentido, tendremos que ver si estos árbitros aceptan las “sugerencias” de las empresas a la hora de modificar las condiciones salariales en determinadas situaciones.
El coste del despido.
Durante los últimos años, más de un tercio de los puestos de trabajo perdidos han terminado en un despido improcedente. Casi la mitad han correspondido a extinción de contratos temporales y menos de un 15% a procedentes. La realidad de nuestro país es que existe una gran perversión en materia judicial en este sentido siendo muy difícil que un juez declare procedente un despido.
Para que se produzca un abaratamiento real del despido debe darse al menos una de dos circunstancias. O se reduce la indemnización (hoy en 45 días) o cambia radicalmente el criterio judicial. La Reforma ha introducido una indemnización inferior (33 días), pero sólo para determinados tipos de colectivos, en determinadas causas y circunstancias (aquellos con contrato para el fomento de la contratación indefinida), aún por concretar.
Es verdad que el texto trata de concretar las causas (que podrán ser de índole económica, técnica, organizativa y de producción) para que el juez pueda declarar procedente el despido, pero esto no será suficiente si no cambia el criterio judicial. Por tanto, estamos al albur de los jueces y por tanto de la doctrina. Y si me sirvieron de algo mis estudios de Derecho, la jurisprudencia es una de las fuentes del mismo...
El Gobierno insiste en que no se ha abaratado el coste del despido y, lamentablemente, así es. Sólo para determinados tipos de contratos y para determinadas circunstancias se hace (de 45 a 33 días). Sin embargo, en el resto de supuestos, el despido improcedente seguirá llevando una indemnización de 45 días.
Lo que si introduce la reforma, es la posibilidad de que el FOGASA se haga cargo de unos días del coste de la indemnización para determinados supuestos, reduciendo así el coste empresarial. Si bien me gusta la idea, falta concreción.
Además, se aumenta progresivamente la indemnización para contratos temporales (desde los 8 a los 12 días). Este aspecto, unido a otras limitaciones para este tipo de contratos, trata de reducir la temporalidad limitando el uso injustificado del contrato temporal. Si bien el fin es lícito y deseable, no creo que en el momento actual, con una tasa de paro del 20% sea bueno poner trabas a ningún tipo de contratación...
Junto a los principales temas comentados, han quedado sin aclarar una serie de cuestiones que son muy relevantes en el contexto de esta reforma, como son los colectivos susceptibles de acogerse al contrato para el fomento del empleo, el número de días que cubriría el FOGASA (Fondo de Garantía Salarial) en caso de que el despido se deba a causas económicas y el nuevo Fondo de capitalización individual. ¿Quién asumirá este coste en última instancia? ¿Las empresas, el Estado o los propios trabajadores?.
Como conclusión, creo que el texto aprobado no ha sentado las bases para una profunda reforma de nuestro mercado de trabajo que contribuya en primer lugar a crear empleo y en segundo lugar a acabar con la dualidad del mismo, ya que adolece de lo principal: amplio consenso social. Sin este, no hay predictibilidad, condición sine qua non para la consecución de estos dos objetivos. Además, no da un mensaje radical a favor de la flexibilidad y la movilidad de los trabajadores y sobre todo, de una de las principales dolencias de nuestro mercado de trabajo, es decir, la falta de cualificación de la mano de obra. A menor cualificación, mayor fragilidad.
lunes, 7 de junio de 2010
Ha quedado demostrado que es difícil añadir valor
En estos tres años se han puesto de manifiesto aspectos que afectan a toda la industria de gestión de activos. Esta actividad ha dejado de ser estratégica para muchos jugadores, los márgenes se han reducido sensiblemente, ha aumentado la competencia y se ha demostrado que es muy difícil añadir valor.
La primera consecuencia es la aceleración del proceso de concentración como ponen de manifiesto las operaciones llevadas a cabo, la última, la compra de GLG por parte del grupo Man.
En España, las perspectivas del sector son sombrías. A las consideraciones comentadas se unen otras estructurales. En primer lugar, el reducido tamaño de las gestoras actúa como una losa en términos de eficiencia (el tamaño medio de nuestros fondos apenas alcanza el 30% de los europeos y menos del 10% de los americanos). La normativa interna impide competir internacionalmente al no permitir usar cuentas globales (ómnibus). Existe una manifiesta falta de valor añadido (garantizados, monetarios y renta fija a corto plazo representan más del 73% del total) lo que lastra su competitividad en un entorno cada vez más global y sofisticado.
Por todo ello no es de extrañar que algunas entidades hayan colgado el cartel de “se vende” en sus unidades de gestión, o dicho de forma más sutil, hayan declarado las mismas como “no estratégicas”.
La crisis acelerará el proceso de concentración (obvio si tenemos en cuenta la situación de las Cajas) y entre las supervivientes, veremos un esfuerzo por posicionarse en el nuevo entorno.
En este sentido surgirán dos tendencias: Gestoras que buscan tamaño, contando para ello con la mayor gama posible y otras que buscan especialización (en activos, zonas geográficas o estrategias). En ambos casos será necesario contar con una masa crítica mínima que permita competir en un entorno cada vez más competitivo.
2. ¿Cree que la gestión pasiva tiene los días contados?
La gestión pasiva en producto tradicional (indexación) no tiene sentido por la competencia de otras figuras más eficaces (ETFs o derivados en general): La única razón de ser de fondos de gestión pasiva en nuestro país es la fiscalidad del fondo en comparación con la del ETF. En el primero no se tributa hasta que se reembolsa gracias al traspaso mientras que en el ETF no cabe este. Es exclusivamente una cuestión de precio y de eficiencia operativa en la que el ETF saldrá siempre ganando. Por tanto, efectivamente, no creemos que la Gestión Pasiva vía fondo tradicional tenga mucho sentido.
Desde el punto de vista de la gestión de carteras es otra cuestión ya que siempre habrá lugar para la utilización de productos indexados para replicar índices o activos sobre los que hay pocas posibilidades de añadir valor con la gestión activa.
3. Pero no toda la gestión activa es igual... ¿dónde está el verdadero valor?
El valor de la Gestión Activa está en saber sacar provecho de las distintas circunstancias que se dan el mercado. Saber adaptarse es clave para triunfar en el mundo de la gestión y además hacerlo de forma consistente.
4. ¿Cómo podemos medir la consistencia de una gestora de fondos? ¿En qué se fija Tressis para decidir si una gestora es "buena", "regular" o "mala"?
En Tressis exigimos dos tipos de condiciones a las gestoras para incluirlas dentro de nuestras recomendaciones.
Las primeras son de tipo “cuantitativo”: Buscamos consistencia “estadística”, es decir, demostrar con números la calidad de la gestión. Historia, rentabilidades (en periodos cortos, medios y largos), tamaño mínimo o costes son requisitos imprescindibles.
Los segundos son de tipo “cualitativo”, principalmente lo que se refiere a la operativa, la transparencia, la información y el acceso a la misma, la accesibilidad a los gestores o especialistas de producto, la estabilidad de los equipos, contar con recursos necesarios y, sobre todo, un correcto y exhaustivo control de riesgos.
El asesoramiento en fondos de inversión
Esto explica la situación de la industria de FI en España. En primer lugar, son las redes de Bancos y Cajas las principales “colocadoras” de productos de ahorro. De hecho, la gran mayoría de los FI (el 90%) son gestionados por Gestoras pertenecientes a estas entidades. Aquí surge el primer problema de la industria: La competencia interna en las entidades. Son estas las que marcan las directrices comerciales. Dicho de otro modo, es la entidad la que decide en cada momento qué producto “recomendar” a sus clientes en función de sus necesidades, no les del cliente.
Así, el empleado de la red bancaria de turno, pierde cualquier discreción a la hora de recomendar un producto a sus clientes. Le recomendará lo que marca la entidad “desde arriba”, sin tener en cuenta lo que él considera lo mejor para su cliente. No hay nada reprochable en esta actitud, habida cuenta de que no son entidades sin ánimo de lucro.
Por tanto, me atrevo a decir que el “asesoramiento en FI” apenas existe en nuestro país. Lo que hay es distribución de FI. Esto aplica a más del 90% del volumen invertido en FI. Somos muy pocas las entidades que nos dedicamos a asesorar en materia de productos de ahorro sin tener conflictos de interés, aunque esto está cambiando con el nacimiento de las EAFI.
La siguiente cuestión es la calidad de los productos. Parto de la base de que los ahorradores españoles no son tontos. Si los FI ofreciesen rentabilidades suficientemente atractivas de forma consistente, el tipo de ofertas comentadas no servirían para movilizar ingentes cantidades de recursos de FI a depósitos. Pero, ¿lo hacen?. La realidad es que no. Basta con echar un vistazo a los datos de rentabilidades históricas para darse cuenta de que en los últimos 10 años apenas han conseguido batir a la inflación. Por este motivo, no es de extrañar que los ahorradores no tengan ningún reparo en salir de los FI para constituir imposiciones a plazo. Es una pena constatar como el 20% de los mayores FI domésticos aglutinan el 76% del volumen total y entre ellos apenas una quincena de productos supera a la inflación en los últimos 5 años.
La buena noticia es que existen FI al alcance de los ahorradores que, combinados adecuadamente, han conseguido batir de forma sistemática a la inflación en los últimos años, y todo ello beneficiándose de una mejor fiscalidad.
El mensaje para los ahorradores es claro. No es oro todo lo que reluce. A la hora de ahorrar, es conveniente contar con asesoramiento cualificado y analizar todas las alternativas disponibles. Gracias a la arquitectura abierta, la mayoría de las entidades cuenta hoy en día con una gama de productos amplia, más allá de los gestionados por la propia entidad, entre los que se pueden encontrar algunos que bien combinados baten la rentabilidad de los depósitos. Para ello es esencial evitar los conflictos de interés y diferenciar entre asesoramiento y distribución.
La regulación europea ha establecido una clara distinción entre lo que es asesoramiento y lo que es distribución. En este sentido, el nacimiento de las EAFIS (Empresas de Asesoramiento Financiero) puede ayudar a poner sobre la mesa la importancia del asesoramiento independiente.
miércoles, 21 de abril de 2010
Cómo hacer de la necesidad virtud
Para las entidades, se «ataba» al cliente durante un largo periodo, se ofrecía un producto novedoso se ganaban jugosas comisiones. El éxito se evidenció en un crecimiento continuado, llegando a representar más del 25% de la industria en sólo 5 años.
Personalmente, participé en la estructuración y lanzamiento de algunos de los primeros fondos y no creo ser sospechoso de tener nada en contra de ellos. Sin embargo, creo que se ha abusado de esta figura, utilizándola en la mayoría de los casos en beneficio de las entidades y no de los clientes, con lógicas excepciones, ¡que las hay! El problema no es el concepto, sino el uso que se hace de ellos.
Los garantizados han tenido una rentabilidad media anual de apenas el 2,4% en los 10 últimso años. Y lo triste es que, a pesar de ser raquítico, es la categoría que mejor resultado ofrece a los partícipes de fondos españoles en ese periodo. Y aquí es donde el título del ar´ticulo viene al caso.
Las gestoras han encontrado en los garantizados una de las pocas maneras de convencer a sus clientes para mantener el patrimonio en fondos y no es de extrañar que siga habiendo muchas que tienen en ellos su salvavidas. Todo esto pone de manifiesto un problema mucho más grave para la industria española: su incapacidad para generar valor. Con UCIT IV, el riesgo es evidente. Me pregunto si los garantizados no serán "el último superviviente" del sector en España.
jueves, 4 de marzo de 2010
Avanzando hacia delante: el desarrollo del mercado de productos estructurados en 2010 y la experiencia de Tressis
Es verdad que muchos de estos productos han pasado momentos más que complicados en los últimos 24 meses. La caída del patrimonio de los fondos de inversión habla por si sola (-40% desde máximos). Más explícita podría ser la situación de los fondos internacionales (-75%) y creo que no hace falta abundar en la situación de los productos estructurados (-20% en emisiones, casi 50% en volumen).
Es verdad que en el apetito de los clientes por todos estos productos influyeron de manera notable muchas prácticas llevadas a cabo por, hablando de forma políticamente correcta, “el mercado”.
Sin embargo, creo que lo que realmente marca el flujo de dinero hacia unos productos u otros son las políticas comerciales de las entidades financieras...Me atrevería a decir que, analizando las necesidades de las mismas, podremos averiguar por dónde van a ir los tiros en cuanto a productos se refiere, durante los próximos meses...En concreto, podríamos anticipar en cierta medida, el futuro de los productos estructurados. ¿Volverán a formar parte de la oferta de las entidades de banca privada? ¿los aceptarán los clientes? ¿qué forma tendrán?...son seguramente, las preguntas que nos hacemos todos los profesionales del sector y me imagino que en gran medida es la razón por la que están ustedes aquí.
Repasemos la situación del sector financiero en los dos últimos años.
Tras el estallido de la crisis subprime llegó el cierre de los mercados mayoristas y tras ello la batería de medidas por parte de las autoridades monetarias para dotar de liquidez “al sistema”. ¿A quién acudieron las entidades financieras para conseguir la liquidez necesaria para hacer frente a sus compromisos? ¿Sus clientes, por ejemplo? Esto se tradujo en una feroz carrera por captar pasivo por parte de la mayoría de entidades financieras españolas. ¿La consigna? Captar pasivo al coste que fuera necesario.
Esto ha hecho que el saldo en Depósitos a Plazo en manos de empresas no financieras y familias aumentara entre 2007 y 2009 en más de 100.000MM de euros!! Vs –60.000 MM en fondos y otros tantos en acciones cotizadas.
Tras esta primera etapa y ante el empeoramiento de los balances llegó la hora del fortalecimiento de los mismos. Con los mercados mayoristas cerrados a cal y canto, ¿a quién acudieron las entidades?, ¿a sus clientes, por ejemplo?. Efectivamente. La emisión y colocación de preferentes ha sido la tendencia generalizada a lo largo de 2009. No voy a calificar las prácticas de la mayoría de estas entidades de cara a sus clientes...creo que es de sobra conocido entre profesionales...pero, si les soy sincero, no deja de sorprenderme. Recompra de emisiones a precio de mercado para volver a emitir a la par y, todo ello, con la supuesta liquidez otorgada por el Banco Central Europeo y la garantía del Estado español para hacer que el crédito fluyera a la economía...En fin...
Con esto en mente, no es de extrañar que los productos fuera de balance no cupieran en las estrategias comerciales.
¿Cuál será la tendencia a partir de ahora?
Parecía que tras los extraordinarios resultados de la política de financiación y fortalecimiento llevada a cabo en 2009, con la llegada del 2010 y tras cierta estabilización de los mercados mayoristas, la clave para el ejercicio sería la generación de comisiones para centrarse en la cuenta de resultados en lugar del balance. Sin embargo, la progresiva retirada de las medidas de apoyo por parte del BCE va a dificultar esta estrategia a algunas entidades. Al mismo tiempo, la medida recientemente anunciada por parte del BDE, aumentando las dotaciones de la cartera inmobiliaria, también va a influir en esta situación. En los próximos meses vamos a comprobar, una vez más, quién está “nadando desnudo” si se me permite la expresión.
Empezamos a ver depósitos al 3%...
Por tanto, lo que parecía una estrategia clara de orientación a la cuenta de resultados, hoy por hoy no la tengo tan clara. Esta parecía haber sido la tónica marcada al inicio del año: En un entorno en el que no se ve claro el futuro de la Renta Variable directa, en el que hay pocas salidas a bolsa en los mercados y en el que el apetito por la Renta Fija ha descendido, parece evidente que los Fondos de inversión (con especial hincapié en los garantizados por aquello de la “fidelización” del cliente) y los productos estructurados deberían cobrar protagonismo.
Desde nuestra perspectiva de asesores globales de clientes de alto patrimonio tenemos una visión privilegiada de las ofertas y estrategias de muchas de las casas especializadas en este tipo de clientes. En el último trimestre de 2009 hemos constatado esta tendencia en el sector.
Qué hemos visto:
- inactividad en los momentos más duros de la crisis
- Muchos banqueros: “Casi no hacemos nada...ya pasará”
- Depósitos primados como arma defensiva
- Ahora vencen gran parte de esos depósitos y hay que ofrecer alternativas
- Hay que seguir fortaleciendo balance (preferentes, deuda subordinada)
- Y defendiendo “la acción”: incluso con apalancamiento...
- Pero sin que decaiga la generación de comisiones...objetivos de captación de IIC de hasta el 25% en algunas entidades
- Oferta de productos estructurados con emisores “de confianza”: el propio grupo
- Productos más simples, aunque se vuelve a lo mismo: reverse convertibles, cupones elevados, índices, etc...
Crisis, what crisis?
Parece que no ha pasado nada…
Volvemos a apreciar una tendencia al todo vale, tanto por parte de las entidades como por parte de los clientes. La famosa frase de Sonsoles, “entre el miedo y la codicia” se convierte en realidad. Ante los tipos de interés en mínimos, los inversores buscan rentabilidad y alternativas...Si sigue la tendencia de enero el año 2010 puede ser récord en número de emisiones y en volumen.
- La RV en directa se convierte de nuevo en algo apetecible a pesar del vértigo, muchos inversores consultan. No obstante, el volumen no aumenta de forma importante
- La RF Privada, clara ganadora en 2009, sigue generando interés, pero menos que el año pasado...
- La “Deuda” de entidades financieras, en todas sus acepciones, sigue siendo una magnífica fuente de financiación para las mismas y se sigue colocando entre las redes...
- Fondos de inversión: apetito por la RF y campañas de lanzamiento de garantizados, al tiempo que la RV da una de cal y una de arena (un pasito pá lante y uno pá tras)
- Estructurados: generador de comisiones “golosas” para las necesitadas cuentas de resultados. Estamos viendo una recuperación de las emisiones, tanto en número como en volumen. Si se mantuviera la tendencia de enero y febrero, es posible que el año se cierre con récord. De hecho, estamos viendo campañas en prensa e internet publicitando productos estructurados desde 1.000€ de nominal...¿Habremos aprendido algo de la crisis?
La experiencia de Tressis:
En 2008 y primera mitad de 2009:
- análisis, reestructuración y liquidación de posiciones existentes
- alternativas: preferentes, acciones en directa
- En definitiva: servicio, servicio y servicio
- MIFID
En último trimestre de 2009:
- curiosidad por el mercado
- apetito por el riesgo
- preocupación por riesgo emisor que se suple con el “emisor de confianza”, es decir, sustituyendo emisores 3os por la propia entidad colocadora
En 2010: tipos de interés bajos y volatilidad al alza
- revisión de alternativas
- análisis de alternativas
- Nuestra preferencia: plazos entre 3 y 5 años máximo, capital garantizado y emisores de primer nivel, sobre RV (emergentes, commodities)
Conclusión:
Tenemos por delante un año complicado en cuanto al mercado, con un aumento progresivo de la volatilidad en un contexto de tipos de interés bajos, además de subidas de las retenciones para todos los productos. Esto hace que el envoltorio favorito sean los fondos de inversión.
Las estructuras, cuanto más simples mejor: en caso de cestas, cuantas menos mejor, índices emergentes e incluso commodities. Nada de estructuras con Knock outs o barreras americanas. Poco reverse convertible y capital garantizado, al menos en un porcentaje. Creemos que por ahí irán los tiros.
Nos gustan los productos estructurados, pero a su justo precio!!! Todos tenemos que ajustarnos y eso significa reducir márgenes!!
Próximos temas:
“Back to basics” no es hacer lo mismo de antes…de la crisis!
Innovación no significa complicación... no veo esta innovación por ningún lado en nuestro sector.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
La bola de cristal
¿Se han cansado ya los mercados de subir? ¿Se han acabado los argumentos alcistas? ¿Debemos esperar un recorte superior? Estas son algunas de las preguntas que nos hacemos todos, inversores y gestores, estos días.
Desde el mes de Julio el Ibex 35 ha subido casi un 10% adicional, para recortar en las últimas sesiones un 5% aproximadamente. Esto para dejar la recuperación desde el 9 de marzo en un 74% y un 67% respectivamente.
Esta subida se ha convertido en una de las más intensas y rápidas recuperaciones de los mercados de valores tras una crisis que se conocen. Hay varias justificaciones para este movimiento. La más razonable, desde mi punto de vista, el éxito de las medidas adoptadas por las autoridades a nivel global a la hora de evitar la depresión y el colapso del sistema financiero. No olvidemos que una de las medidas clave ha consistido en inundar de nuevo de liquidez el sistema, reduciendo los tipos de interés a sus niveles mínimos históricos.
En esta coyuntura, el escenario catastrófico que dibujaron (dibujamos) muchos analistas, ha ido desapareciendo habiendo llegado al final de la recesión en muchos de los principales países industrializados (EE.UU., Francia y Alemania, por ejemplo). En este contexto, los inversores de todo el mundo se encuentran con niveles de liquidez muy significativos remunerados a prácticamente cero por ciento y con un contexto macroeconómico mucho mejor del previsto hace unos meses.
Esto ha hecho que el dinero fluya progresivamente hacia activos de más riesgo. Primero bonos y obligaciones a largo plazo, luego bonos y obligaciones corporativos y por último hacia la bolsa.
De cara al futuro las preguntas obligadas son: ¿Será capaz la recuperación económica de justificar las valoraciones alcanzadas por los mercados?; ¿Durante cuánto tiempo permanecerá la política monetaria expansiva?; ¿Las políticas de gasto descontrolado aplicadas por los distintos gobiernos no habrán generado otros desequilibrios cuyas consecuencias son ahora mismo difíciles de prever?...
En estos momentos me da la impresión de que el mercado ha iniciado una corrección dentro del movimiento alcista iniciado en marzo. La profundidad de la misma, debido a la importante liquidez ya comentada, no debe ser importante (5-10 por ciento adicional), y no descarto recuperaciones de cara a final de año, lo que debería permitir a los índices terminar el año cerca de los niveles máximos alcanzados en el año.
Lo que no me gusta nada es el futuro no tan inmediato. Los niveles de valoración han dejado de reflejar descuentos importantes para estar cerca de su equilibrio. Por tanto harán falta mejoras significativas de sus resultados para apoyar una nueva onda alcista. Por el lado de los tipos no podemos esperar sorpresas positivas por razones obvias (más bien al contrario) y por el lado de la liquidez, poco a poco se irá agotando como factor positivo, entre otras cosas porque habrá una mayor demanda de liquidez por parte de empresas que quieran salir al mercado para financiar sus actividades.
Al mismo tiempo, los enormes déficits creados con los famosos planes de rescate y de estímulo pasarán factura en forma de escaso crecimiento, subidas de tipos de interés y nuevos desequilibrios, lo que terminará por afectar a los mercados.
Por tanto, sin ánimo de aguar la fiesta, creo que el recorrido al alza de los mercados de valores es limitado a corto plazo y desde luego más que una incógnita a medio plazo. De momento disfrutemos de lo que hay, pero no perdamos de vista estos riesgos. Y eso si, ¡¡para el que esté dispuesto a asumir riesgos hay oportunidades de inversión interesantes allende nuestras fronteras!!
jueves, 15 de octubre de 2009
La gestión en España...
Ni siquiera las famosas fotos me impulsaron a actualizar el blog... ¡imagínense!. Bueno, también es cierto que he estado viajando por trabajo. Estos viajes me han servido para ver, entre otras cosas, "cómo se respira" todo esto de la crisis en algunos países vecinos. Y la verdad es que aquello de los "brotes verdes" parece ser un poquito más cierto fuera que dentro.
Pero realmente, lo que hoy me anima a escribir, además del tirón de orejas de alguno de mis lectores favoritos, es alguno de los comentarios que he escuchado recientemente, tanto dentro como fuera de nuestro país, relacionado con los supuestos cambios que la crisis está provocando en el sector de la gestión de fondos.
Además de las múltiples operaciones internacionales que estamos viendo (Blackrock, Societé General, Henderson,...), existe un proceso de reestructuración de gama en algunas de las principales gestoras de nuestro país. Lógica, desde cualquier perspectiva de negocio, pero también posible paso previo a un proceso de concentración que está en boca de todos desde hace meses. El sector de la gestión en España está, desde mi particular punto de vista, demasiado atomizado, lo que le hace claramente deficiente para competir a nivel internacional.
Pero no es esto lo que más me ha sorprendido, sino lo que me atrevería a llamar una verdadera falta de vergüenza por parte de alguno de los jugadores más representativos del sector en España. En las últimas semanas he escuchado por activa y por pasiva, lo que en sentido positivo se podría entender como un "mea culpa" por parte de las gestoras. Pero siendo menos condescenciente, me sorprende muchísimo escuchar eso de que ahora "nos vamos a centrar en el cliente", "ahora vamos a hacer las cosas mejor, sin meter activos que ni nosotros entendemos", o "ahora nos vamos a centrar en el asesoramiento al cliente"...¡¡¡como lo oyen!!! Pero, ¿Qué estaban haciendo hasta ahora?...¿jugar al escondite?.
No sé lo que pensaran ustedes, pero desde luego, como partícipe de fondos españoles, escuchar estas declaraciones me ponen los pelos de punta.
Y mucho más escuchar algunas acusaciones contra fondos de terceros con la excusa de " imagínense, si nosotros no sabemos lo que tenemos en nuestros productos, cómo vamos a saber lo que tienen otros" (sic), todo ello como excusa para recomendar a sus clientes que no inviertan en productos de terceros (entendiendo por terceros gestoras internacionales).
Bueno, todo esto no dejaría de ser un lapsus o un desliz sin importancia si, prácticamente al mismo tiempo, no se hubiese iniciado en España una especie de caza de brujas contra una gestora internacional que, ¡oh sorpresa! ha hecho las cosas como Dios manda. Llevamos unos días escuchando rumores contra esa gestora basándose, precisamente, en el éxito que ha tenido en Europa durante la crisis, tanto en términos de volumen como de rentabilidad. Se trata de Carmignac, una gestora francesa que en contra de lo que ha pasado en nuestro país con la mayoría de gestoras, ha conseguido aumentar su patrimonio y además, ha dado unas cifras de rentabilidad más que decente durante los dos últimos años.
¿Será que los partícipes franceses, alemanes, italianos, ...son más tontos que los españoles? Como diría aquel: ¡señores, puede que si, pero casi seguro que no!.